Cuaderno Sonoro # 2. Aisha, dulce fuerza.

Madrid 2009. En una sala madrileña donde para el plato fuerte de una noche de reggae está Mad Professor acompañado de su fiel Aisha. Suave cantando, robusta moviéndose de lado a lado del escenario. Implacable en sus melodías e interpretación. En el camerino, el encuentro entre grandes artistas y bandas locales. Recuerdo la algarabía, la risa en el centro de la habitación rectangular. En el extremo, ahí estaba ella. Observando calladamente, como quien vigila los niños jugar. Atravesé el bullicio de ese pequeño espacio y me acerqué a ella. Le dije, tímidamente, que era un honor concidir con ella. Sonrió seria, si es que eso puede ser. Se me escapó sin pensar. Le pregunté si, como mujer, había sido muy difícil para ella nacer y crecer en la música reggae. Aisha, esa niña criada entre altavoces y micrófonos del sound system de su padre. Esa ‘Daughter of Zion’. Aisha, la consagrada, respondió secamente. Sí, era muy difícil. Me miraba desde arriba, con su barbilla apuntando al techo del camerino. No sé si era más alta que yo, pero mi sensación era la de estar ante un gran cuerpo. Macizo. Si cierro los ojos y escucho a Aisha, la experiencia es totalmente distinta. Se pasea con dulzura por ritmos machacones y sintetizadores, pura melodía sin adornos. Sus fraseos se repiten oníricamente y cuando casi susurra las mujeres somos supervivientes, llevamos una pesada carga, envuelve. Pero verla impávida rodeada de todos esos hombres ese día transformó mi forma de escucharla. ¿Y por qué la dulzura ha de estar contrapuesta a la determinación y la firmeza? Aisha es prueba de que nuestros imaginarios a veces se equivocan en sus composiciones. Imagino a esa niña empezando a cantar a los 8 años. La adolescente continuando en la senda del sound system lanzando lírica para Lock City. La joven consiguiendo ser una de las coristas de Capital Letters en 1979. Conociendo, por suerte, a Mad Professor pocos años más tarde. La imagino haciendo todo eso y preguntándome cómo fue ese camino. Tecleo en google “aisha reggae singer feminism” y no encuentro nada. Tampoco apenas hay resultados si escribo “aisha reggae singer interview”. Así que no sé si considera su opción feminista o no. Sus letras hablan sobre todo de esa dimensión espiritual, que en mi caso y sin concebirme dentro de ninguna religión, me llevan al ensoñamiento, al trance. Pero sin duda habla de ella, indaga en sus miedos, sus fuerzas, sus deseos. Quisiera poder charlar con ella, que me contase eso de lo que, al parecer, nadie le ha preguntado (o difundido). Al menos tengo ese puñado de palabras entre bambalinas.

[Parte de este texto iba a ser el arranque del artículo ‘Reggae Sista: Heavy Load’ publicado en Periódico Diagonal pero tuvo que ser eliminado por motivos de espacio. Afortunadamete, he encontrado el tiempo y espacio para dedicarle unas líneas. ]

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